Amable

Amable y silenciosa ve por la vida, hija.
Amable y silenciosa como el rayo de Luna, en faz de la Tierra, como flores inmateriales que deben florecer las sonrisas. No rechaces severamente al niño que quiere estar a tu lado, comprendiendo el enorme error de sus pasos al  pretender buscar la felicidad.

Muevete  con la voluntad de Dios  ya que el te guiara por mi cielo prometido y hazme de ti un instrumento para la defensa del odio que ahi donde haya tinieblas y tristeza ponga la luz de la alegria. Concedeme no buscar ser consolado y comprendido, amado y recibido, ya que buscandome en ti es como nacer de nuevo en vida. En blanco cuerpo manjar de redaños que derritan  el ardo de mi secos labios, jamas pensar en estar vencido ni tampoco en ganar, si no estar complacido en los fracasos del eterno amor siniestro a voluntad de tu hermano humano.

Amable y silenciosa ve por la vida, hija.
Amable y silenciosa  pensando en  grande y tus hechos creceran sin limite natural.

Las batallas de la vida no siempre gana el hombre mas fuerte o el mas ligero; por que tarde o temprano el hombre que gana  es aquel que cree poder hacerlo

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